En el Día Internacional de la Memoria Trans mujeres defensoras de derechos humanos trans continúan enfrentando riesgos severos
En el Día Mundial de la Memoria Trans, Front Line Defenders hace un llamado a la comunidad regional a recordar y honrar la vida de las personas defensoras trans, así como su lucha por la protección de los derechos humanos. . Hacemos un llamamiento para que se garantice plenamente su labor de defensa de derechos humanos sin temor a represalias. En los últimos años, personas defensoras trans han sido asesinadas por su defensa de derechos humanos: exigiendo una vida digna, por defender el territorio, por promover los derechos de la comunidad LGBTI+, por exigir los derechos de las personas trabajadoras sexuales, por trabajar por el acceso a la salud de personas con VIH y exigir dignidad, justicia y reparación. Estas personas defensoras enfrentan, además, múltiples riesgos derivados de su identidad, su labor de defensa y por pertenecer a la comunidad LGBTI+.
Las mujeres defensoras trans están expuestas a los más mortales y altos niveles de violencia. Desde el 2016 a la actualidad, el Memorial de Personas Defensoras de Derechos Humanos (HRD Memorial) ha documentado al menos 52 transfeminicidios de defensoras trans en Latinoamérica, con México, Colombia y Honduras encabezando los registros más altos de agresiones. Los transfeminicidios representan la forma más extrema de violencia en contra de las mujeres defensoras trans, cuyas identidades, cuerpos y luchas por la protección de los derechos humanos son sistemáticamente deshumanizadas y borradas.
Esta violencia, que incluye simultáneamente otras formas de violencia como tortura y violencia sexual no ocurre de forma aislada: un número significativo de las defensoras han experimentado previamente amenazas, hostigamiento, desapariciones forzadas, discriminación, transfobia y falta de garantías adecuadas para su protección.
Es un patrón que confirma que estos no son ataques espontáneos, es violencia basada en prejuicios de género, la deslegitimación de su labor de defensa y resultado de la impunidad estructural. Esta violencia suele ser subregistrada y tiene un propósito simbólico de menudo no se denuncia y tiene un propósito simbólico de exclusión que busca impedir la defensa y el ejercicio de sus derechos humanos.
Bessy Ferrera, mujer trans, defensora de derechos humanos e integrante de la Asociación LGBTI+ Arcoíris, trabajadora sexual, promotora de programas de prevención del VIH y de leyes para la protección de la comunidad LGBTI+ fue asesinada el 7 de julio de 2019 en Honduras. Su transfeminicidio es un ejemplo de cómo las mujeres defensoras trans que articulan luchas diversas por derechos sexuales, laborales y comunitarios se encuentran en una situación de riesgo alto y diferenciada.
El 16 de enero de 2022, Natalia Lane, defensora de las mujeres trans criminalizadas por el trabajo sexual en México, sufrió un intento de transfeminicidio en la Ciudad de México. Su caso refleja cómo la impunidad continúa siendo uno de los mayores obstáculos para las defensoras trans en la región, donde la falta de rendición de cuentas permite que la violencia continúe. . Asimismo, muestra cómo, en los procesos de búsqueda de usticia, muchas defensoras trans enfrentan revictimización debido a la falta de voluntad institucional para abordar la violencia ejercida en su contra. Esto incrementa la vulnerabilidad de las defensoras y la de los colectivos, organizaciones y comunidades a las que pertenecen.
El 27 de octubre de 2025 de María Mendoza Lucas, mujer trans, danzante y defensora del territorio, quien acompañaba activamente procesos de los pueblos mazatecos en Oaxaca, México fue reportada como desaparecida. Su labor de defensa de derechos humanos desafiaba estructuras que amenazan las luchas indígenas y niegan las identidades trans. Su desaparición evidencia el riesgo diferenciado que enfrentan las defensoras indígenas trans que apoyan procesos comunitarios frente a economías extractivas. El ataque contra María Mendoza Lucas busca generar miedo, desarticular movimientos sociales y limita el acceso a la justicia de las comunidades indígenas en Oaxaca con quienes ella trabajaba y son una inspiración.
Sumado a estas violencias, las defensoras trans se enfrentan a la negación sistemática de su identidad, a la ausencia de políticas públicas que les reconozcan como personas sujetas de derechos y la persistente discriminación que atraviesan en la vida diaria. También experimentan violencias perpetuadas por su trabajo, origen étnico, clase social y/o estatus migratorio. Aún así, las defensoras trans continúan sosteniendo redes comunitarias esenciales para su sobrevivencia. Frente a los altos niveles de violencia en la región, las las defensoras trans crean herramientas propias de cuidado, resistencia y justicia, aún cuando los sistemas de justicia les fallan.
En este día recordamos a las defensoras trans asesinadas, a quienes han sobrevivido la violencia extrema y a quienes continúan construyendo justicia e igualdad desde sus territorios y a través de sus identidades. . El trabajo de las defensoras trans es vital: actúan como un pilar en el sostenimiento de redes comunitarias y en el avance para los derechos de las comunidades LGBTI+.
Desde Front Line Defenders hacemos un llamado urgente a los Estados de la región a garantizar plenamente los derechos de las defensoras trans, a adoptar medidas efectivas de prevención y protección con enfoque diferenciado, de género y territorial; y, a implementar garantías de no repetición con una visión restaurativa y no punitiva centrada en la dignidad y la vida de las personas trans.
“Las transexuales en América Latina hemos aprendido a rehacer la justicia más allá del sistema penal. No necesitamos más necropolítica de lo trans, merecemos esa misma justicia en vida…”
Natalia Lane, mujer defensora de derechos humanos trans y trabajadora sexual



